marzo 11, 2017 admin_hg

Relaciones Humanas en la Era de la Realidad Digital

 Por Paulina Barría

 

Jualian Mauve, Serie de fotos “Lonely Window”

 

“De noche.
Me conecté a la Red. No tenía ningún correo.
Habías abandonado la historia. Me habías abandonado.
Habías desaparecido.
Tecleé tu dirección.
Nada.
Le ordené a uno de los buscadores que te encontrase.
Nada.
Aquí estoy, como un penitente en un confesionario. Quiero contarte
Como me siento, pero al otro lado de la pantalla no hay nadie.
¿Qué me esperaba?
Éste es un mundo virtual. Éste es un mundo que se inventa a sí mismo.
Estoy buscando algo, es verdad.
Estoy buscando el significado que esconden los datos.
Por eso pesco con una red de arrastre en mi pantalla, como un pescador de perlas, buscándote, buscándome, tratando de ver más allá del disfraz.
Supongo que he estado buscándonos toda mi vida.”

Jeannette Winterson


CATHERINE: “¡Espera! Lo siento… ¿Estás saliendo con una computadora?”
THEODORE: “No es solo una computadora. Es su propia persona. No hace solo todo lo que le digo.”
CATHERINE: “Yo no dije eso… Pero me pone muy triste que no puedas manejar emociones reales.”
THEODORE: “¡Son emociones reales!”

Película HER del director Spike Jonze, 2013.


Vivimos en la era de la gran paradoja de la soledad en la época de los mil “amigos” en las redes. Nos encontramos, solos y conectados. Los nuevos perfiles digitales han cambiado totalmente la forma en la que percibimos e interactuamos con el mundo. A través del nuevo modelo de comunicación virtual introducido por las redes sociales y con el aumento de la conectividad sin interacción física, ha aparecido una nueva forma de soledad. Se descubrió, que aunque el uso de la red es fundamentalmente comunicativo, cuando lo usamos existe una disminución en la comunicación familiar, un empequeñecimiento de los círculos sociales, y un incremento de la depresión y la soledad.

Ya no necesitamos hablar, escuchar o ver al otro, podemos, simplemente, conectar con los demás a través de internet. La red social y lo digital han reemplazado al tradicional encuentro social, ha desplazado a los espacios públicos de encuentro por excelencia….y nuestros niños en vez de salir a jugar a la pelota con sus amigos en la plaza pública o la calle, se entretienen largas horas…chateando… o metidos en Facebook, Instagram.

El peligro de estas redes sociales, es que se selecciona a un determinado tipo de personas por sus personalidades, estilos y forma de vida y ellos crean la cultura, los criterios que deciden qué es admisible y qué no en esas mismas redes. El resultado es que los individuos solitarios se sienten cómodos en internet porque es un lugar hecho por personas extrovertidas y abiertas a la experiencia. Ya que pueden regular mejor los niveles de intimidad personal y social; pueden controlar el número y el momento de las interacciones. El anonimato puede disminuir la autoconciencia y la ansiedad social, lo que facilita el comportamiento pro-social y mejora la formación de la amistad en línea, pero también puede facilitar un comportamiento anti-social.

Internet es ante todo una red de personas. Una de las cosas que lo hacen fascinante es que es en cierta manera, la gran “plaza virtual” de nuestra época donde nos vemos, nos mostramos como queremos ser e interactuamos. Los likes, prueban la valía de las personas, Afectan directamente tu autoestima, y tu opinión sobre ti mismo en relación a cómo te ven los demás, tener pocos ‘me gusta’ o directamente ser totalmente ignorados puede provocar una auténtica tragedia con serias consecuencias para los más vulnerables. Hace algunas semanas la pequeña Nakia Venant se suicida a través de Facebook live ante miles de usuarios.

Lamentablemente, como demuestra este caso, a pesar de que internet nos da posibilidades infinitas e ilimitadas, (podemos conocer y ser amigos de gente que nunca hemos visto en la realidad física, podemos enamorarnos de personas que viven en otros países sin jamás haberlos visto, podemos interactuar con nuestros actores o cantantes favoritos, como si fuésemos viejos amigos.) Las relaciones humanas por Internet pueden llevarnos al grave problema de la disociación del ser, es decir, desmaterialización física llevada esta vez al cuerpo físico, vs. el cuerpo emocional y mental, nos puede hacer crear situaciones mentales que nos puedan llevar a la autodestrucción de nuestra propia esencia por construir ciertos cánones ajenos y socialmente aceptados. La solución y tal como yo lo veo, es complementar las redes sociales con volver a interactuar en sociedad con personas de carne y hueso, y practicar la meditación como forma de conexión con el verdadero y propio ser interior.

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