marzo 11, 2017 admin_hg

60 minutos, una hora para cambiar una vida

 Por Montserrat Gutiérrez Halabi

 

 

Es muy bien sabido que en Chile el área de la salud tiene muchas deficiencias. En especialidades médicas y odontológicas el 76% de los pacientes mantiene una espera mayor a los 120 días (enero 2016 gobierno de Chile). ¿Si tuvieras un dolor de muelas, que es considerado 10/10 en intensidad de escala EVA, podrías esperar más de 120 días?

Según Confusam (Confederación nacional de la salud municipal) el problema de las listas de espera tiene que ver con las deficiencias del sistema público de salud puesto que se carece de profesionales necesarios para absorber la demanda. Este problema que enfrenta la salud pública en Chile se explica por la migración de médicos al sistema privado, tanto por el factor económico como por las mejores condiciones laborales en las que se desenvuelven.

En Chile, según la encuesta de la Superintendencia de Salud (2011), la gran mayoría de sus habitantes pertenece al sistema de salud público, alrededor de 80% de la población, mientras que únicamente 20% cuenta con un sistema privado de salud. Interesante es que, según esta encuesta, únicamente 38% de la población manifiesta estar satisfecha con la atención pública, mientras que 61% con la atención privada, lo que podría denominarse una crisis de descontento con el sistema de salud público. Más aún, si consideramos los datos de la encuesta LAPOP (Proyecto de Opinión Pública de América Latina), únicamente 5,2% de la población en Chile considera “buena” la calidad del servicio de salud público, siendo extremadamente bajo en comparación con otros países de la región como, por ejemplo, Argentina (37,7%) y Uruguay (47,5%). Ciertamente, las diferencias, con respecto al servicio de salud público y privado en Chile, pueden ser una causa de la disparidad en términos comparativos.

La salud privada en Chile esta creciendo cada día, contamos con tremendas tecnologías y grandes profesionales. Muchos de ellos con vocación social. Soy cirujano dentista especialista en ortodoncia y ortopedia dentomaxilar, sub especialista en el desarrollo miofacial y trastornos temporomandibulares; profesión que me apasiona y que me ha servido para ayudar a mucha gente. En mi familia somos 14 dentistas partiendo por mis abuelos, seguidos por mi padre, tíos, tías, primas, y hermano mayor; todos han participado en mis proyectos sociales llevando el área de la salud a gente que no tiene acceso.

Antiguamente fue la sal, también lo fue el oro, hoy es el dinero… en un futuro será el tiempo. Felipe cubillos antes de morir dijo “una vez hayas financiado tu flujo de caja, trata de comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud” ¿De que sirven millones de pesos en una cuenta si no tienes tiempo para poder disfrutarlos? Si todos donáramos una hora de nuestro tiempo a alguien que realmente necesita nuestra asesoría, si esa hora fuera de lo que mejor sabemos hacer, este mundo sería mucho mejor.

Según mi experiencia existen muchos profesionales del área de la salud que trabajan de forma privada y quieren donar una hora de su consulta. Lo he comprobado gracias al desarrollo de un piloto con las niñas del Hogar Inés Riesco Llona de Maipú. Cuento con dentistas, preparadores físicos, nutricionistas, pediatras, oftalmólogos y médicos de diversas especialidades los cuales regalan una hora de su consulta. Hoy gracias a este sistema las niñas del hogar tienen acceso a salud digna, gratuita y sin espera. De ésta forma se unió la salud privada con la necesidad de niños que viven en hogares. Quiero que este proyecto crezca y poder desarrollarlo en múltiples hogares de niños en Chile, esa es mi meta actual. Sueño con crear una plataforma en que la gente pueda donar lo más valioso, su tiempo, y con lo que mejor sabe hacer. Me he dado cuenta que la gente prefiere donar tiempo que dinero o cosas materiales, ya que de esta forma sienten que su ayuda es real, más útil, gratificante y pueden ver con sus propios ojos quién la recibe. Hay tanta gente necesitada y no podemos esperar años para que las cosas cambien si el problema es hoy.

Her global Impact a sido el motor que me ha motivado a continuar. No solo por las enseñanzas realmente indispensables para formar un proyecto, si no también por las mujeres que participan. Tener 49 compañeras con ganas de emprender, de llegar lejos, ayudarte en lo que necesites, aconsejarte, es algo que no tiene precio. Muchas se han motivado con mi proyecto, me han prestado ayuda, me han regalado su tiempo en asesorías y las que forman parte del área de la salud me han pedido participar de éste piloto. Sólo me queda agradecer a Her Global por esta gran oportunidad.

Aspiro a dejar el mundo mejor, creo que es la única forma real de agradecer todo lo que se me a dado.

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